FIFA decidió “suspender la suspensión” causada por la tarjeta roja del jugador Balogun, de la selección de Estados Unidos, en el Mundial 2026. El caso deja varios aprendizajes. Aquí comparto tres en particular.
1. La decisión de campo no se cambia
El partido no se repite. Aquí no se cuestionó al árbitro o al VAR por mostrar la tarjeta roja, porque sus decisiones están protegidas por el principio del “Field of Play” o Reglas de Campo. Los organismos disciplinarios pueden aumentar, disminuir o incluso eliminar las sanciones derivadas de una acción de campo, pero el partido solo debería repetirse si se demuestra con pruebas certeras que el árbitro actuó de mala fe. Esto ha ocurrido muy pocas veces. El único caso que conozco es el de Sudáfrica y Senegal en las eliminatorias de 2018, donde se probó que el árbitro tuvo la intención de influir en el resultado y el partido se jugó de nuevo.
2. Las normas varían según la competición
En este caso, FIFA aplicó su Código Disciplinario, específicamente el artículo 27, porque el Mundial es una de las pocas competiciones que organiza directamente. Si esto hubiese ocurrido en Colombia, Perú, Venezuela o cualquier otro país, se habría aplicado el código disciplinario de esa federación. Y esto es interesante, porque cada código regula de forma distinta la suspensión de las suspensiones. En Perú, por ejemplo, la solicitud debe presentarse antes de que venza el plazo para interponer recursos (artículo 38 del Código Disciplinario de la FPF). En Colombia y en Venezuela se exige que el sancionado haya cumplido la mitad de la sanción (artículo 42 del CDU de la FCF y artículo 166 del Reglamento Disciplinario de la FVF). Por ello siempre hay que revisar el reglamento propio de la competición en la que se juega.
3. El antecedente de Alianza Lima que le podría servir a Bélgica
El 6 de julio, FIFA emitió un comunicado declarando inadmisible la apelación presentada por la federación de Bélgica contra la readmisión de Balogun, porque esa federación no era parte del proceso disciplinario y, por lo tanto, no tenía legitimidad para apelar. Aquí Bélgica podría apoyarse en un antecedente peruano.
En 2021, Alianza Lima apeló ante el TAS la Resolución del Tribunal de Concesión de Licencias de la Federación Peruana de Fútbol, sin ser parte de ese procedimiento (el caso involucraba al Club Carlos Stein). A pesar de eso, el TAS reconoció que Alianza Lima tenía interés legítimo y, por lo tanto, legitimación activa para recurrir. Con ese precedente, la federación de Bélgica podría acudir a la división Ad Hoc del TAS, que existe justamente para resolver este tipo de disputas durante el propio Mundial.
Sin embargo, ya habiendo ganado el partido ante Estados Unidos, es muy poco probable que lo haga. De todos modos, hubiese sido interesante ver un pronunciamiento de la división ad hoc del TAS sobre este punto.
Créditos de la foto: Phil Noble/Reuters